La pérdida
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16 Julio, 2016
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La agresividad infantil

Agresividad infantil

Pasa todos los días; un niño le pega a otro, un niño es golpeado en el colegio, los hermanos se están peleando ¿Por qué los niños actúan violentamente? ¿Y cómo prevenir que la agresividad vaya en aumento?

Las acciones violentas de un niño pueden gatillarse por diferentes y múltiples motivos, por ejemplo que se ríen de él, que no puede hacer lo que él quiere, las cosas le resultan mal, no puede lograr sus metas, injusticias, siente que nadie lo quiere, o que nadie le toma atención. Algunos quieren algo que es de otra persona y otros actúan violentos porque han visto mucha violencia en la TV, películas y videojuegos. No importa cuál de estas u otras razones sea la que impulsa a la agresividad, todas estas situaciones tienen una cosa en común: provocan sentimientos en los niños.
 

Identificar y aceptar los sentimientos hará la diferencia

Todos tenemos sentimientos, niños, jóvenes y adultos. En cosa de minutos nuestros sentimientos pueden cambiar. Podemos estar entusiasmados con la visita de un ser querido, estresados preparando la bienvenida y luego, decepcionados cuando nos enteramos que la persona no va a llegar hasta la próxima semana. A los niños les pasa lo mismo, pero tienen menos experiencia y más dificultad en saber lo que están sintiendo. Muchas veces no están preparados para soportar o manejar sentimientos “negativos”.

El enojo es un sentimiento fuerte, explosivo y casi siempre es un sentimiento secundario, es decir, que se desencadena a partir de otro sentimiento. Los celos, la frustración, la impotencia, la humillación, la tristeza, la vergüenza, etc., son ejemplos de sentimientos que nos pueden llevar a sentir enojo e impulsos agresivos.

Un vez que el niño está enojado, sentirá ganas de gritar, pegar o hacer algo malo. Pero el que le den ganas, no quiere decir que tenga que hacerlo. Todos se sienten enojados a veces. No podemos evitar el sentirnos enojados, pero sí podemos evitar actuar violenta o agresivamente. Esta diferencia es la clave: sentimiento v/s acción-comportamiento. Ayudar a nuestros niños a manejar su enojo sin dañar a otros es uno de los desafíos más importantes.
 

Datos prácticos para ayudar a prevenir y disminuir la agresividad

Como padres, deberemos ayudar a los niños a identificar sus sentimientos, aceptar lo que sienten sin juzgarlos y modelar el cómo expresar sus emociones. Nuestro desafió es enseñarles la importancia de expresar lo que sienten, para poder sentirse mejor con ellos mismos y con el mundo que los rodea. Tenemos que ser capaces de enseñarles a manejar sentimientos incómodos y molestos.

El primer paso será ayudar a los niños a identificar sus sentimientos. La manera ideal es mantener una comunicación abierta donde el adulto a través del dialogo, el juego y la convivencia diaria, eduque y modele el hablar sobre los sentimientos. Una vez que el niño sea capaz de reconocer sus sentimientos, e identificar cuando está enojado o frustrado, habrá diversas maneras de manejar el enojo.
 

Algunos métodos comunes y efectivos de control del enojo son:

  • Usar el deporte como canal de descarga del sentimiento negativo.
  • Usar técnicas de relajación (contar hasta 10, ejercicios de respiración, time-out).
  • Usar el deporte como canal de descarga del sentimiento negativo.
  • Usar técnicas de relajación (contar hasta 10, ejercicios de respiración, time-out).
  • Usar la música, el baile y otros hobbies como distracción y “enfriamiento” del enojo.
  • El hablar con alguien en quien confían ayuda a disminuir el nivel del sentimiento.
  • Usar el arte e imaginación como métodos de expresión alternativos a la agresividad.

Además será importante que el adulto, premie y elogie a su niño cada vez que logra exitosamente reconocer y manejar sus emociones, esto reforzará su sentimiento de competencia y auto-estima. Recuerde que no importa cuanto les digamos, los niños aprenderán de nuestros ejemplos. Por lo que también debemos poner atención a cómo manejamos y expresamos nosotros los sentimientos. Un sentimiento no puede dañar a nadie ni meternos en problemas, pero las acciones sí. Los niños deben aprender a entender su rabia, y desarrollar formas alternativas de expresarla.

Si tienes un hijo, alumno o paciente que presenta problemas con su enojo, y quieres una herramienta práctica y especializada para ayudarlo, recomiendo el juego Bingo Explosivo.

 


Constanza Bordagorry

Psicóloga Clínica/ Directora Mundito DT

 

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