Agresividad infantil
La agresividad infantil
7 Julio, 2016
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La pérdida

La pérdida

La pérdida y el duelo son parte de nuestras vidas, incluyendo la vida de nuestros hijos. Es bastante común que un niño deba afrontar una pérdida emocional o física. Ejemplos de situaciones de pérdida son: muerte de un ser querido, el que uno de los padres se vaya de la casa, un cambio de colegio o de casa, una mascota que muere, etc.

Para un niño, afrontar la pérdida (física o de vínculo) de un ser querido es una experiencia difícil e intensa. Al igual que a los adultos, esto les provoca una mezcla de sentimientos y en muchos casos, un intenso dolor. A esto se le suma el hecho de que los adultos, muchas veces, no saben cómo manejar los sentimientos de los niños. Algunos creen que los menores no sienten o no entienden lo que ha sucedido. En otros casos, los adultos pueden estar viviendo su propio duelo, y para evitar más dolor tratan de ocultar lo ocurrido a los pequeños o les dan explicaciones irreales. Todo esto puede confundir y hacer aún más difícil la situación para el menor.

Así entonces, para algunos niños la perdida será una situación más difícil de superar que para otros. Y por lo tanto, la manera en que los padres u otros adultos expliquen lo sucedido y apoyen al menor durante este período será fundamental.

A continuación destacamos ciertos puntos que creemos importantes de tener en cuenta al abordar este tema con los niños:

1) Puede ser beneficioso para los niños el ser parte de los rituales. En caso de separarse de algún ser querido, el niño puede asistir a la despedida, escribir una carta, o personalmente despedirse de la persona. En circunstancias de muerte, el menor puede asistir al funeral o ir al cementerio. De esta manera, al ser parte de los ritos, el niño podrá ir viviendo la pérdida y así ir comprendiendo y aceptando la realidad.

2) Los niños generalmente presentan 3 temores frecuentes: ¿Soy culpable de lo que pasó? ¿Me pasará esto a mí? ¿Quién me cuidará si otras personas importantes se van de mi vida? Será fundamental que los adultos puedan contestar estas inquietudes de manera directa y apropiada, reforzando la sensación de seguridad y protección del niño.

3) Es importante recordarle al niño que seguiremos queriendo a la persona que se ha ido o ha fallecido y que no la olvidaremos. Esto ayudará a vivir y entender la pérdida como una etapa natural, de manera transicional y no tan abrupta.

Por último es importante mencionar que existen ciertos síntomas que los niños pueden presentar al vivir una pérdida. Estos generalmente son: dificultades para dormir, pérdida o aumento del apetito, miedo a estar sólo, actuar como bebé, no querer ir al colegio, imitar excesivamente a la persona que se ha ido o fallecido. Todos estos síntomas son transitorios, sin embargo, si permanecen mucho tiempo o se intensifican, será recomendable consultar a un especialista.

Para padres y profesionales que trabajan con niños hemos desarrollado un material de apoyo y guía para abordar el tema de la pérdida de manera didáctica y no amenazante; se trata del librito “Aractina aprende a decir adiós”.

 


Constanza Bordagorry

Psicóloga Clínica/ Directora Mundito DT

 

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